Ese sitio especial

Al borde de un abismo del que tan solo yo soy consciente, un abismo del cual yo soy el único que se puede caer.
Es ese sitio de la mente donde todos vamos a pensar, donde todos vemos lo que tenemos y dejamos de tener, lo que somos y lo que no somos; en definitiva, lo que funciona en tu vida y lo que tira de ti como el ancla de un barco para no dejarte avanzar.
Para mi es un abismo rocoso donde choca el mar a veces con más fuerza y otras veces con menos; según lo rayado que me encuentre. Y yo me encuentro en la parte de arriba en un sitio con césped a medio metro de la caída, junto a uno de esos carteles que dicen que no te acerques demasiado al borde.
Los días de mal tiempo me pongo un chubasquero o una chaqueta para no acatarrarme y no hago nada salvo mirar la mierda de tiempo que hace, pero cuando llegan esos extraños días de tiempo primaveral me apoyo en el cartel y sonrío y de vez en cuando asomo la cabeza para ver el mar chocar contra las rocas.
Pero hasta en esos días de primavera siempre hay algo que toca los cojones ¿No?; abejas y avispas, un sol que daña los ojos o que el cartelito de los huevos se te clava en la espalda y no encuentras la posición perfecta para disfrutar del día.
Y cuando salgo de estas ensoñaciones reflexivas me pregunto: ¿Estoy tan mal de la cabeza? ¿Soy yo el único que dice y piensa estas tonterías? O por el contrario
tenemos todos ese sitio extraño de nuestra cabeza.
En ese caso, ¿Cual es tu sitio “especial”?

En el caso de que no lo tengas; hazme un favor, no llames al psiquiátrico…

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~ por tolale en octubre 19, 2008.

Una respuesta to “Ese sitio especial”

  1. Todos tenemos un sitio especial así (yo creo). El mío, además, existe físicamente. Lo descubrí un día de aburrimiento mortal en Tenerife. Es un conjunto de rocas que dan al mar. No en plan acantilado… se pueden bajar tranquilamente y llegar al agua.

    Sentada alli me he debatido muchas veces, he tomado muchas decisiones y he filosofado mucho. Lo descubrí esta semana santa pasada. Hasta entonces mi lugar especial era indeterminado, nunca había necesitado que se definiera.

    En los momentos de incertidumbre de nuestras vidas, en los que todo nos da miedo y nos sentimos perdidos, las rocas de mi apacible lugar se elevan hasta convertirse en un acantilado, con el mar embrabecido y una tormenta que se acerca.. pero normalmente está tranquilo, atardece y las gaviotas vuelan alrededor tranquilamente. A veces, incluso hay alguien tocando la guitarra cerca. Desde que descubrí ese lugar no paro de volver a él cuando necesito algo de tranquilidad, de reflexión o simplemente de desconexión de mi vida.

    Espero que no pienses que estoy loca. 🙂

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